Recorrido de la Subida al Veleta
Consejos para afrontar la Subida al Veleta por sectores del recorrido: una prueba única, exigente y marcada por la distancia, el desnivel, la altitud y las condiciones propias de la alta montaña.
La Subida al Veleta es una carrera única en su género. Su recorrido enlaza la ciudad monumental de Granada con la cordillera de Sierra Nevada, culminando en los aledaños del Pico Veleta, una de las cumbres más emblemáticas de la Península Ibérica.
La prueba está considerada por muchos especialistas del ultrafondo como una de las ascensiones más duras del mundo sobre asfalto. Para afrontarla con garantías no basta con estar preparado físicamente: es imprescindible entender el recorrido, dosificar el esfuerzo y leer correctamente cada sector.
El objetivo de esta guía es ayudar al participante a interpretar los puntos estratégicos de la carrera y tomar mejores decisiones durante la ascensión.
Dificultades principales
Sectores del recorrido
Granada – Pinos Genil · Primeros 10 km
El primer tramo, entre Granada y Pinos Genil, puede parecer sencillo por su perfil aparentemente llano. Sin embargo, engaña: la carrera avanza en sentido contrario al cauce del río Genil y acumula un desnivel positivo suave, pero constante.
Uno de los errores más frecuentes es imponer un ritmo demasiado alegre desde la salida con la intención de ganar tiempo en la parte más rápida del recorrido. Esa decisión provoca un desgaste prematuro que suele pagarse en los sectores más exigentes.
Salir con control. La referencia clave es llegar al punto medio de carrera, alrededor del km 25, con reservas energéticas suficientes.
Pinos Genil – Enlace con la A-395
El segundo sector marca el primer gran cambio de la carrera. A partir de Pinos Genil, pasado el puente sobre el río Genil en torno al km 10, la subida se endurece de forma brusca por la A-4026 hasta enlazar con la carretera A-395.
Este tramo, de unos 3,5 km, presenta un desnivel medio cercano al 10%. Supone el primer obstáculo serio y exige un esfuerzo importante, tanto físico como mental.
A su favor, el recorrido está acompañado por curvas, vegetación y arboleda, lo que ayuda a hacer menos monótona esta primera parte dura de la ascensión.
Regular desde el inicio del sector. No intentar “vencer” la pendiente: hay que adaptarse a ella y conservar energía para la segunda mitad de carrera.
A-395 · Pantano de Canales y Los Puentes
A partir del enlace entre la A-4026 y la A-395, el desnivel disminuye aproximadamente al 5%. Sin embargo, el trazado cambia: las rectas son mucho más largas y el recorrido puede hacerse psicológicamente más duro.
Este sector transcurre por el entorno del pantano de Canales y la zona del Restaurante Los Puentes, entre referencias aproximadas de los km 13 al 17 de la A-395.
La dificultad aquí no está solo en la pendiente, sino en la sensación de distancia que generan las rectas. Es un tramo para aplicar paciencia, concentración y economía de carrera.
Bajar la mirada, estabilizar el ritmo y reservar. Este sector castiga a quien se deja arrastrar por la ansiedad de avanzar rápido.
Km 17 – Km 23 de la A-395
Pasado el km 17 de la A-395 y la zona del Restaurante Los Puentes, la carretera se estrecha y el entorno se vuelve más amable, con bosque, arbolado y curvas más llevaderas.
Durante este tramo aparecen tres puntos importantes:
- Un pequeño respiro, con un falso llano de aproximadamente 350 metros pasado el km 17.
- El primer avituallamiento general de alimentos sólidos, tradicionalmente uno de los más completos de la prueba.
- Un badén con dos bajadas cortas, de unos 350 y 200 metros, en torno al km 21, entre el Restaurante El Guerra y el Restaurante Las Víboras.
En estos puntos de alivio muchos corredores se precipitan y aumentan el ritmo para intentar ganar tiempo. Salvo quienes estén compitiendo por la victoria, lo más prudente es utilizar estas zonas para recuperar.
Aprovechar los respiros para bajar pulsaciones, oxigenar la musculatura y dosificar energía. No convertir una bajada corta en un gasto innecesario.
Meridiano de carrera y carretera antigua A-4025
En torno al km 23 de la A-395, sumando los kilómetros añadidos en el paseo de salida, se alcanza aproximadamente el punto medio de carrera: el km 25. A partir de aquí comienza una de las partes más exigentes de la Subida.
El recorrido se endurece al tomar la carretera antigua A-4025. Este tramo exige máxima dosificación, especialmente para quienes llegan con fatiga acumulada tras haber corrido demasiado rápido los sectores anteriores.
Son aproximadamente 7 km de gran dureza, con curvas exigentes y pendientes que pueden alcanzar porcentajes muy severos. Para muchos corredores, este sector marca la diferencia entre seguir compitiendo, caminar o abandonar.
Este sector no se improvisa. Hay que llegar con reservas musculares y mentales. Si se ha gastado demasiado antes, aquí la carrera pasa factura.
Enlace con la A-395 – Hoya de la Mora
Tras el duro sector anterior, el recorrido ofrece un breve alivio con un falso llano de unos 650 metros hasta enlazar de nuevo con la carretera A-395.
Desde ese punto la pendiente disminuye, situándose en torno al 4-5%, hasta aproximarse a la barrera del Parque Natural, en la zona de la Hoya de la Mora.
Aunque el desnivel sea menor, la carretera vuelve a presentar rectas largas y psicológicamente exigentes. La fatiga ya está muy presente y el entorno de alta montaña empieza a imponerse.
Mantener la paciencia. Bajar la mirada cuando las rectas pesen demasiado o utilizar las vistas de Sierra Nevada como apoyo mental para sostener el esfuerzo.
Barrera del Parque Natural – Meta
El último sector comienza a partir de la barrera que da acceso al espacio reservado del Parque Natural de Sierra Nevada. Quienes alcanzan este punto todavía deben superar los últimos 10,8 km hasta la meta.
Es el tramo más extremo de la prueba. Al desgaste propio de la distancia y el desnivel se suman las condiciones de la alta montaña: viento, presión atmosférica, deuda de oxígeno, frío, calor, niebla o cambios meteorológicos repentinos.
En este tramo la carrera se convierte en una prueba de resistencia integral. La gestión física ya no puede separarse de la fortaleza mental.
No pensar en toda la distancia restante. Avanzar por referencias cortas, protegerse de las condiciones y mantener una cadencia sostenible hasta meta.
Una carrera que exige respeto
La Subida al Veleta no premia solo al corredor más fuerte, sino al que mejor sabe dosificar, interpretar el recorrido y adaptarse a la montaña. Cada sector tiene su dificultad; conocerla antes de la salida puede ser decisivo para alcanzar la meta.
